diumenge, 15 de maig de 2016

ÁLBUM PARA REFLEXIONAR SOBRE LA MAGIA DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL

UN SEDUCTOR ÁLBUM AGRIDULCE QUE CUENTA MUCHO MÁS QUE UNA ROMÁNTICA HISTORIA DE AMOR, NOS HACE REFLEXIONAR SOBRE LA MAGIA DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL Y SOBRE LAS DESIGUALDADES SOCIALES.

LA GRAN FÁBRICA DE LAS PALABRAS
AGNÈS DE LESTRADE
2016, TRAMUNTANA EDITORIAL



A través de unas magníficas ilustraciones de  Valeria Do Campo, cargadas de detalles y simbolismo, nos transporta a un extraño país color sepia, dónde la gente casi no habla ya que hablar es caro y tienen que comprar las palabras y tragárselas para poder pronunciarlas. En ese país la fábrica de palabras no para día y noche. Todas las palabras no cuestan igual. Los que no tienen dinero tienen que rebuscar en los cubos de basura, entre los desperdicios, pero sólo encuentran palabras que tienen poca utilidad. A veces los niños las pueden atrapar al viento con sus cazamariposas. Bruno, el protagonista, ha cazado tres palabras “cereza, polvo y silla” y las guarda para Andrea, a la  que le hubiera gustado decirle “te quiero” pero no tiene suficiente dinero. A pesar de no tener las palabras adecuadas para expresarle sus sentimientos, Bruno le sonríe y ella le corresponde, se crea así una magia especial, una gran complicidad entre ellos.
 Aparece Óscar arrogante y con muchas palabras bonitas para Andrea puesto que sus padres tienen dinero. Pero la fuerza de los sentimientos de Bruno a pesar de tener solo tres palabras “cereza, polvo y silla” hace que lleguen hasta Andrea como si fueran piedras preciosas transmitiendo toda la intensidad de su mundo interior.



Agridulce contraste, los pobres rebuscando palabras en las basuras y el romántico final en el cual los sentimientos y la comunicación no verbal, las miradas y las sonrisas de los protagonistas pesan más que las palabras caras.


Esta historia es un buen recurso para reflexionar sobre la magia de la comunicación y analizar la importancia de las habilidades comunicativas. Tan importante es lo que decimos como cómo lo decimos. Gestos, miradas, sonrisas, volumen, tono, entonación, proximidad… tienen un gran poder comunicativo que transforman el significado de nuestras palabras.  Aunque tener un amplio  y rico vocabulario que nos permita expresar nuestro complejo mundo interior, nuestras emociones y sentimientos, con claridad y precisión, nos hace sentirnos seguros y nos da confianza; nuestro cuerpo está constantemente expresándose a través de nuestra forma de ser y comportarnos.

En esta historia en la que las palabras cuestan dinero y están al alcance de los que tienen mayor poder adquisitivo, se reflejan las desigualdades socioeconómicas como un obstáculo difícil de superar da pie a analizar que en la realidad también existe una correlación entre alto nivel económico y mayor posibilidad de acceso a la cultura y dominio del lenguaje, con la consecuente mayor seguridad a la hora de afrontar las diferentes situaciones de la vida. También permite debatir sobre formas de enriquecer nuestro lenguaje sin gastar dinero.

A pesar de tener diferentes lecturas, el mensaje que prevalece en esta romántica historia es que por encima de la clase social a la que pertenecemos y de las palabras que utilizamos, existe una comunicación que es capaz de superar la barrera social y modificar el significado de nuestras palabras; se trata de nuestra actitud, nuestras sonrisas y miradas, nuestro tono y entonación... capaces de expresar con mayor eficacia la intensidad de nuestros pensamientos, lo que sentimos y deseamos. Una magnífica lección de vida.

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