diumenge, 22 d’abril de 2018

UN DIVERTIDO ÁLBUM QUE NOS RECUERDA EL PODER DE LA IMAGINACIÓN, UNA ESTRATEGIA DE VIDA PARA SER FELICES.

"EL ASOMBROSO MUNDO DE BERNARDO" 

CÉSAR BONA Y ÒSCAR JULVE 

BEASCOA, 2018


"Dedicado a las personas que saben ver lo extraordinario en las pequeñas cosas" 

César Bona

Hoy os recomiendo un atractivo álbum que, a través de una historia sencilla e ilustraciones divertidas que reflejan escenas cotidianas en las cuales los niños y niñas pueden verse reflejados, nos permite reflexionar y dialogar con ellos sobre la aceptación de las individualidades y el poder de la imaginación para vivir plenamente la vida con ilusión y fantasía. 

Los años van cortando las alas a nuestra capacidad de fantasear y nuestra imaginación va perdiendo su poder transformador. Frecuentemente familia, escuela y sociedad en general, no aceptan las soluciones que se alejan de los paradigmas convencionales; la inercia de nuestro pensamiento evita enfrentarse a lo nuevo, a lo distinto... pesando más  los inconvenientes que  la capacidad de vislumbrar las posibilidades que nos ofrecen las situaciones y respuestas inesperadas. Sigamos mimando a ese niño que todos llevamos dentro y su innata capacidad de fantasear y transformar la realidad.


Bernardo, el protagonista de esta historia, es un niño divertido, fantasioso y con un corazón tan grande como un mamut, que vive sus experiencias cotidianas en casa, en la escuela... de una forma original y extraordinaria, haciendo que la vida transcurra con un toque mágico y de humor. Bernardo no llega a comprender como los adultos que le rodean no pueden compartir, ni gozar de dichas fantasías. Pero así como la risa, el llanto y muchas actitudes en la vida, se expanden y contagian, gracias a la intervención de su abuelo que cuenta con la sabiduría de los años, su familia al completo logra comprender y entra en el juego de la imaginación que tiene el poder de hacernos disfrutar de las cosas más insignificantes, transformando lo cotidiano en extraordinario.



Al leer el libro nos llama la atención con que facilidad los niños y niñas son capaces de identificarse con Bernardo y su sentimiento de incomprensión frente a la mirada de los adultos que lo rodean. El álbum se convierte en la excusa perfecta para que ellos cuenten sus propias experiencias, porque "El asombroso mundo de Bernardo" bien podría ser el de Elena, Andrés, Natacha...



Real, divertido, sugerente, invita al respeto, a vivir la vida desde la fantasía, la imaginación, la creatividad... ayudándonos a los adultos a la comprensión del mundo infantil, en el cual la magia y el humor siguen siendo los protagonistas. 


divendres, 6 d’abril de 2018

RELATO BREVE.

"EL LENGUAJE DE LAS FLORES"


Esta historia está inspirada en un recuerdo de infancia. Un recuerdo dulce, de los que te arropan en las noches frías y te acarician cuando estás triste. Dulce, porque al recordar, recreamos nuestra historia, la teñimos de bellos colores, de nuestras tonalidades favoritas; hasta que recuerdo y fantasía se funden en nuestra memoria.




En una amplia avenida de una gran ciudad, entre edificios altísimos y un tráfico ensordecedor, se situaba la casa de mis abuelos. Un pequeño y viejo edificio de dos plantas perdido en un inmenso jardín al que se accedía al atravesar unas enormes y pesadas puertas verdes de hierro. Después, se ascendía por unos amplios escalones que te dejaban sin aliento. En la entrada, un gran cartel “Floristería”.
La frondosidad de sus plantas te transportaba a un misterioso entorno donde el tiempo parecía detenerse y un extraño silencio te aislaba del mundo exterior; en el que el ruido de las pisadas sobre las piedrecillas del jardín producía un extraño placer, un sonido inolvidable.
En su porche, unas largas estanterías soportaban el peso de los enormes jarrones en los que lucían magníficas las flores más aromáticas y coloridas que jamás he visto.
Allí aprendí sus nombres, sus colores, la suavidad de sus pétalos, a diferenciar sus aromas y el seductor y enigmático lenguaje que ellas emiten.
Claveles, rosas, gladiolos… en sus más diversas variedades invitaban a hundir la cara entre sus pétalos, a inspirar profundamente y llenar los pulmones de sus dulzones aromas. Gardenias, calas, margaritas, jazmines… todas y cada una de ellas desprendían un aroma especial y característico.
Cuando allí llegaba, observaba ensimismada a mi abuelo que pasaba horas yendo y viniendo, arreglando aquellos enormes jarrones, para que sus flores lucieran siempre frescas y aromáticas. Si tenía que hacer un encargo: un ramo de novia, un centro para un aniversario o celebración... asistía a un ritual único, su mirada se transformaba y como poseído por una incontrolable inspiración, empezaba a combinar las más variadas flores y plantas. Sus aromas, colores y texturas, formaban maravillosas creaciones florales que nos dejaban a todos  mudos de admiración.
Un día, al caer la tarde, mi abuelo me cogió de la mano y me llevó a un banco de piedra que adornaba el jardín con sus brillantes azulejos blancos y azules, allí sentados, me habló por primera vez del misterioso lenguaje de las flores.

“Cierra los ojos y respira, huele el aroma de las gardenias, de las rosas, de las adelfas… siente la suavidad de sus pétalos en la yema de tus dedos, escucha sus suaves palabras… ellas traen maravillosas historias de tierra, agua, sol y viento. Deja que te embriaguen sus relatos de tierras lejanas, de mundos fantásticos…”

Día tras día, año tras año, mi abuelo me fue enseñando, tal y como su abuelo se lo enseñó a él, ese lenguaje misterioso y seductor que las flores emiten,  suaves susurros que hablan de preciosas historias.

En una ocasión, al cabo del tiempo, reunió a toda la familia, quería darnos una noticia. Una noticia inesperada que nos dejó a todos el corazón helado. Una constructora iba a comprar la casa y su jardín como terreno para levantar un gran edificio en consonancia con el resto de las demás construcciones de la avenida.

La tristeza se apoderó de todos nosotros, no podíamos imaginar la existencia sin ese jardín que formaba parte de nuestras vidas, sin ese entorno en el que el tiempo solía detenerse y su silencio parecía aislarnos del resto del mundo, en el que cada uno de nosotros habíamos aprendido el mágico y enigmático lenguaje de las flores, el mismo que nos había llenado los corazones de historias fantásticas.

Ahora ya han pasado muchos años, mi abuelo ya no está, la vieja floristería con su enorme jardín en el que el tiempo parecía detenerse ya no existe. En su lugar, luce un alto edificio, ni rastro de flores ni plantas en su puerta, por donde entran y salen vecinos que ni se conocen. Pero yo, sigo escuchando el misterioso lenguaje, al caer la tarde, cuando paseo por el parque o frente a los múltiples puestos de flores de  mi ciudad. Allí, creo ver a mi abuelo atareado, yendo y viniendo entre las plantas y los enormes jarrones, escogiendo cuidadosamente las más hermosas para formar uno de sus bellos ramos, para que uno de sus clientes lo luzca o lo regale con ilusión.
El lenguaje de las flores me acompaña, me sigue susurrando al oído bellas historias, las mismas que ahora me sirven de inspiración para  escribir y contárselas a otros, a los que quieran aprender ese bello y seductor lenguaje.





dimecres, 4 d’abril de 2018

¿INICIAMOS LA REVOLUCIÓN EDUCATIVA?

rEDUvolution

HACER LA REVOLUCIÓN EN LA EDUCACIÓN

MARÍA ACASO e ilustraciones de CLARA MEGÍAS
Editorial PAIDÓS

Os recomiendo un libro que comunica tanto a través de sus textos como de sus ilustraciones. Directo, sencillo y visual invita a reflexionar sobre el tipo de escuela que ofrecemos y el que deberíamos ofrecer para  dar respuesta a la sociedad actual. Basándose en cinco puntos básicos MARÍA ACASO empodera al docente para iniciar este cambio educativo:

1. Lo que nosotros enseñamos no es lo que los estudiantes aprenden. Resalta el "inconsciente" como un factor determinante del aprendizaje y el gran olvidado en la pedagogía tradicional, la necesidad de desarrollar el pensamiento crítico y el papel del docente no como mero reproductor del conocimiento sino como creador ("Eres un DJ ¡¡remezcla todas las asignaturas!! Remixear es crear) 
2. No sólo hay que parecer democrático, sino hay que serlo. Nos invita a suprimir jerarquías de poder y establecer una horizontalidad en la comunidad educativa.
3. De la clase a la reunión. Habitar el aula de objetos cómodos, personales y significativos, la importancia de los afectos y emociones, de los tiempos (Intenta utilizar el tiempo como recurso para aprender no como arma para presionar. Sé flexible con las entregas. Mejor pocas actividades largas que muchas cortas), introducir la comida como un recurso cotidiano de aprendizaje... son aspectos básicos para iniciar el cambio.
4. Pasa del aprendizaje por simulacro al aprendizaje por experiencia.

Estrategias como empezar la clase con un detonante para introducir el factor sorpresa y pasar de lo predecible a lo inesperado, introducir lo autobiográfico o la cultura visual de los alumnos (un vídeoclip vale más que mil palabras) se convierten en factores claves para llegar al auténtico aprendizaje.

5. De una educación basada en la evaluación a una educación basada en el aprendizaje. Plantea la evaluación como una prolongación del sistema de legitimación del estado que poco tiene que ver con el aprendizaje, por lo cual hay que descentrarla, transformarla en investigación y empezar a crear otras formas de representación del aprendizaje. Nos invita a olvidar los números y a diseñar modelos creativos de representación de lo aprendido.

Sugerente y provocador, nos lleva a cuestionar nuestra práctica diaria como docente, haciéndonos más reflexivos, críticos y creativos e introduciéndonos de lleno en la "rEDUvolution", ¿te atreves?


dijous, 8 de març de 2018

REIVINDICAMOS LA IGUALDAD TAMBIÉN EN EL AULA DE PT. 8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER.



Una buena ocasión para reivindicar la igualdad, para leer sobre personajes femeninos cuya vida, obra o pensamientos, han dejado una huella importante o incluso han cambiado el curso de la historia y de las cuales no hay ni rastro en los tradicionales libros de texto que invaden nuestras aulas.

En el aula de PT hemos ido leyendo a lo largo de la semana algunas de las biografías incluidas en:


"CUENTOS DE BUENAS NOCHES PARA NIÑAS REBELDES" 100 HISTORIAS DE MUJERES EXTRAORDINARIAS 

de Elena Favilli y Francesca Cavallo, Editorial Destino 2017.





Frida Kahlo, María Montessori, Coco Chanel, Cleopatra, Malala Yousafzai, Ann Makosinski... nos han hecho reflexionar sobre las barreras sociales reales o imaginarias que limitan nuestra capacidad  creadora, la ocupación de cargos de responsabilidad a nivel social o de trabajos tradicionalmente asignados a hombres... Retazos de sus pensamientos, biografías, imágenes... han inspirado este mural que hemos ido confeccionando con un grupo de alumnos que acude al aula para reforzar el dominio de la lecoescritura.







"A todas las niñas rebeldes del mundo: soñad en grande, aspirad a más, luchad con fuerza. Y, ante la duda, recordad: tenéis razón". 



Un atractivo libro y valioso recurso que seguiremos leyendo porque todos los días son buenos para reivindicar la igualdad.




dissabte, 24 de febrer de 2018

BREVE RELATO. MARINA.

MARINA


Dedicado a los que, a pesar de los años y la distancia, seguimos añorando el lugar que un día nos vio nacer, en el que crecimos sintiéndonos seguros y confiados de que nos pertenecía; porque su fragancia, de forma sutil y caprichosa, siempre nos sigue acompañando.


Marina nació en un pueblo de pescadores, de azules profundos y sabores intensos. Creció conectada a la inmensidad del mar, entre barcas de pesca y olores salados. Los susurros de las olas y los rumores de las caracolas le enseñaron a hablar, aprendió a predecir vientos y tempestades, a silenciar inquietudes y a soñar mirando el horizonte. Sueños dorados y mágicos fueron alimentando sus días.
Al salir de la escuela, de camino a casa, Marina descalzaba sus pies y con el corazón desbocado, corría hasta la orilla al encuentro más esperado, hiciera frío o calor, en invierno o en verano. En la arena jugueteaba con el vaivén de las olas y, cuando la inmensidad del mar inundaba sus sentidos, poderosa y ligera, creía que el universo era suyo y que podía subir hasta las nubes y volar como una gaviota. En ese ritual que repetía día tras día, con sus pies hundidos en la arena fría y húmeda en invierno y, cálida en verano, sentía el dulce magnetismo del mar que le mostraba nuevas sendas por donde dar rienda suelta a su fantasía juguetona e inquieta.
Pero un día, al regresar de la escuela, sus padres la esperaban para darle una noticia: pronto harían las maletas, cerrarían la casa y marcharían a otra ciudad. A partir de entonces, fue creciendo en su interior una inquietud que, como un agujero negro, se fue haciendo cada vez más grande y profundo. Una inquietud que le impedía disfrutar de sus encuentros anhelados, de los azules profundos, las brisas marinas y los sabores intensos. La preocupación se fue transformando en una tristeza que  le borró su sonrisa y le robó su fuerza y vitalidad.
El día antes de su partida, como todos los días, con la inquietud acallada y el ánimo triste, Marina descalzó sus pies y corrió hasta la orilla. El mar embravecido la empujó hacia dentro con la atracción de un inmenso imán y ella, se dejó llevar. La fuerza del oleaje la revolcó un par de veces arrastrándola fuera del agua y allí, tumbada en la arena, el mar le obsequió con uno de sus más preciosos tesoros. Al abrir los ojos descubrió una enorme y brillante caracola. La cogió entre sus manos, la acarició con cuidado, era la caracola más grande y bonita que jamás había visto. Se la acercó a la cara, quería verla muy de cerca con todos sus detalles. De pronto, el corazón de Marina pareció pararse, sintió que en su interior la caracola guardaba todas las voces del mar. La apretó fuerte y pensó que era el mejor equipaje que podía llevarse a ese largo viaje que pronto iba a iniciar y que tanto le inquietaba.
Desde aquel afortunado encuentro y aunque ya han pasado algunos años, Marina, de regreso a casa, a cientos de kilómetros de su pueblo natal, de azules intensos y brisas marinas, se sienta en un banco del parque y, cuando siente los rayos de sol sobre su piel como un cálido y reconfortante abrazo, saca de su gastada mochila su caracola, la acaricia con cuidado y la acerca a su oído para escuchar las voces que guarda en su interior. Y así, con los ojos muy cerrados, cree  estar de nuevo frente a su inmenso mar azul, sintiendo su fuerza y libertad, sintiéndose poderosa y ligera.

dissabte, 10 de febrer de 2018

UN CLÁSICO QUE NOS INVITA A REFLEXIONAR SOBRE EL EGOÍSMO, LA SOLEDAD Y EL AISLAMIENTO QUE NOS DEPARA

“El Gigante Egoísta”

Oscar Wilde

Ilustrado y abreviado por Alexis Deacon

EDICIONES EKARÉ




Maravillosa adaptación de un clásico que nos recuerda que las actitudes egoístas nos apartan y aíslan de los demás; la incapacidad para compartir, la falta de empatía, el sentirnos en todo momento el centro del universo o de autoprotegernos, nos impide disfrutar con plenitud de las relaciones sociales, del enriquecimiento y disfrute que ellas nos aportan; creando un círculo vicioso del cual es difícil salir.

“Todas las tardes, al regresar de la escuela, los niños iban a jugar al jardín del Gigante”, un hermoso jardín al que las diferentes estaciones regalaban auténticas maravillas y en el que los niños disfrutaban a sus anchas. Pero un día, el Gigante regresó, se enfadó tanto al ver a los niños jugando en su propiedad que construyó un gran muro para impedir su entrada, colocando el cartel de “PROHIBIDO EL PASO”. La Nieve, la Escarcha, el Viento del Norte y el Granizo, se instalaron en él. El Gigante, cansado de tanto frío, deseaba la llegada de la Primavera que no osaba pisar su jardín. Un día, el canto de un pequeño gorrión le alertó de su llegada. La entrada de los niños por un agujero en el muro, hicieron que la primavera floreciera de nuevo. El frío de la soledad y del largo invierno, conmovieron el corazón del Gigante, dándose cuenta de su error.





Su cambio de actitud, puesto que al final es capaz de ayudar, compartir y jugar con los niños, le hacen verdaderamente grande y feliz, demostrándonos que la generosidad y la capacidad de compartir pueden producirnos una gran satisfacción personal. 

El contraste de las ilustraciones coloridas del jardín repleto de niños, en plena primavera y las oscuras, de un jardín habitado por la Nieve, la Escarcha, el Granizo y el Viento del Norte; nos transmite el frío de la soledad y el aislamiento que el egoísmo puede llegar a hacernos sentir.

Os lo recomiendo, una auténtica joya que nos permiten reflexionar, a pequeños y mayores, sobre la generosidad, la alegría de compartir con los demás y los vínculos y relaciones interpersonales tan enriquecedoras que se crean.


dijous, 8 de febrer de 2018

BREVE RELATO. LA ESPERA.

Dedicado a las madres de los que se hacen a la mar en busca de su sueño blanco, a su triste suerte. 


Mientras unos son atrapados por las autoridades y devueltos a sus países de origen, otros pierden sus vidas devorados por un mar cruel y despiadado y, pocos, muy pocos, logran llegar a las costas europeas cayendo en las manos de mafias que, sin escrúpulos, trafican con el deseo de alcanzar una vida digna.



Al caer la tarde, frente al mar, Mariéme espera. Cree que el viento le traerá noticias, que el mar le devolverá su voz, su mirada. Y recuerda.

Recuerda el primer día que la pudo coger entre sus brazos y cómo, al sentir el calor de su pequeño cuerpo, comprendió el misterio de la vida.
Recuerda cómo fue creciendo, cómo sus pequeñas manos, redonditas y fuertes, siempre estaban sucias de andar metidas en juegos, las rodillas peladas y el pelo despeinado.
Mariéme espera a su niña, su niña inquieta. Diferente a las demás, soñadora, intrépida y valiente.

Sin saber cuándo ni por qué, en su interior fue creciendo un sueño. Tal vez, lo que oyó contar a sus amigos y vecinos, las imágenes que vio en la televisión y lo mucho que imaginó, fueron alimentando una ilusión. Llegar al continente europeo, una vida diferente a la que había llevado su abuela, su madre, sus tías… todas y cada una de las mujeres de su familia. Todo se fue fundiendo en su sueño blanco. Una vida digna, una casa confortable, comida, un poco de dinero… tantas y tantas cosas anhelaba su niña.  

Mariéme, como todos los días, corre impaciente hacia la orilla. Cree oír su risa. Y recuerda.

Recuerda a su pequeña saliendo de clase, corriendo con sus alegres ropas multicolores mecidas por el viento, emocionada por lo aprendido, dispuesta a ayudar a los suyos. Recuerda que tuvo que abandonar la escuela para echar una mano en las tareas domésticas: limpiar, cuidar a sus hermanos, cocinar… que vendía lo que hiciera falta por las calles embarradas y llenas desperdicios a cambio de algo de dinero para comida, medicinas.... Recuerda cómo su sueño blanco fue creciendo, más y más, hasta sentir que la fuerza de sus alas le permitía emprender el vuelo.
Una noche, su niña le contó su secreto y, comprendió. Comprendió porque sabía de qué le hablaba. Mariéme ya conocía el sueño blanco, ella también lo tuvo, un día ya muy lejano. Pero se esfumó, como se esfuman los sueños que parecen volar demasiado alto.

Bajo el brillo de las estrellas, de la noche más larga, su niña partió en un cayuco, lleno de sueños blancos. Mariéme le entregó un colgante, una pequeña concha atada a una cuerda negra. Se la puso en su cuello, para que sintiera la protección de los suyos, la calidez de su tierra. Y en el mar, se alejó su voz, su mirada, su risa… entre tantos cuerpos hacinados, tiritando de frío y humedad, en esa noche tan larga.

Mariém siente el dolor de la ausencia, cree escuchar susurros en el romper de las olas. Pero pronto, su ilusión se desvanece. Espera, recuerda...

En otras playas del continente africano, bajo la luz de otras lunas, todas las noches a la orilla de un mar que, a veces acaricia y a veces devora; Fatou, Awa, Amina, Maimouna… deseando que el sueño blanco abra sus alas, creen escuchar una voz y esperan que la vida les devuelva una sonrisa, una mirada…