dissabte, 12 de novembre de 2016

MAGNÍFICO ÁLBUM ILUSTRADO QUE CON TERNURA Y NATURALIDAD TRATA LA DUREZA DEL ALZHÉIMER

"ME GUSTAN LOS GLOBOS"

Pablo Caracol

Narval Ediciones, 2016

Álbum ilustrado que nos acerca a la dureza del Alzhéimer con una gran ternura y naturalidad despertando nuestra sensibilidad desde la primera página. Magnífico y visual recurso que nos permite abordar este tema desde las más tempranas edades con sencillez y realismo.


Lola, la protagonista, se nos presenta como una niña anciana que en ocasiones no recuerda su nombre ni su edad, pero sabe que le gustan los globos. Los globos, todo un símbolo, que flotan en el aire como los recuerdos flotan en su memoria de forma caprichosa. Poco a poco va describiendo en primera persona cómo se siente, mostrándonos los diversos síntomas de la enfermedad; esos olvidos caprichosos que son cada vez más frecuentes hasta llegar a la confusión y el olvido, como si de piezas de un puzzle que no se puede completar se tratara. 


Lola, inmersa en ilustraciones de gran fuerza expresiva, donde las palabras son un puro complemento totalmente prescindible, se va impregnando de una gran ternura que despierta nuestra sensibilidad. Las ilustraciones combinan dibujos, fotografías y diversos materiales a modo de collage y cada una de ellas encierra un gran simbolismo, expresando con intensidad cómo es vivida la enfermedad por la protagonista. Cada ilustración merece ser observada, interpretada y recrearse en ella con detenimiento puesto que son sugerentes y encierran una gran fuerza expresiva.

Lola no recuerda su nombre, ni su edad, a veces su mirada se pierde en el vacío, se le olvidan las palabras que parecen jugar al escondite con ella. No soporta a los extraños, tiene ganas de salir corriendo, a veces tiene la sensación de estar perdida, siente miedo y no puede comprender lo que le pasa ni reconoce los rostros de los que la rodean. Pero es capaz de sentir el amor inmenso de los que la cuidan. La música, un elemento terapéutico, le hace volver a la realidad de forma esporádica y recordar el nombre del ser querido que la cuida: Antonio. Éste al oír su nombre de los labios de Lola, siente una gran emoción. Pero ha sido un recuerdo fugaz, Lola ya no puede repetirlo.



La protagonista no está segura de casi nada pero le gusta sentir el contacto de su piel con la piel del ser que la cuida, para ella su abuelo y le gustan los globos flotando dispersos por el aire.



Un álbum tierno, de gran capacidad expresiva, que emociona llegando directo al corazón, despertando la sensibilidad y abriendo las puertas de la comprensión hacia los que padecen los terribles síntomas del Alzhéimer y la dura tarea de sus cuidadores.


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